Las demandas contra Coinbase llegan a Wall Street

Los brókeres alternativos, Coinbase y Robinhood que posibilitan invertir con criptodivisas, se encuentran en mínimos históricos de cotización debido a los pleitos que existen actualmente contra ellos.

En 2021, un joven de 27 años llamado Kenneth Donovan se quedó sin sus ahorros por apostar una stablecoin -criptomoneda respaldada por una divisa de curso legal-. En tan solo un día perdió todo el dinero que había invertido adquiriendo gyens (nombre del activo), debido a que este se desplomó.

Actualmente, este joven vive con el dinero que obtiene como repartidor de Uber y su apellido da nombre a una demanda colectiva en Estados Unidos. “Donovan contra Coinbase” es el resultado de esta denuncia.

Dependiendo de la sentencia de esta querella, se podrá o no redefinir el funcionamiento de las criptomonedas.

A pesar de que habrá que esperar a que la Corte de California dicté sentencia, el efecto en Bolsa ya se ha notado debido al miedo de que más afectados se unan a la demanda.

La parte demandada, Coinbase, cotiza en mínimos históricos desde su presencia en Bolsa. Desde entonces, su valor en Bolsa ha disminuido un 80%. Su capitalización ha pasado de cerca de 80.000 millones de dólares a 15.300 millones.

Sin embargo, ¿por qué demandan a la plataforma de Coinbase si se trata solamente de un intermediario? Ciertamente, la denuncia va dirigida tanto contra el emisor como contra el comercializador.

Según la denuncia, la publicidad de Gmoz.com aseguraba que tenía el visto bueno del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York para emitir una stablecoin, respaldada por el yen. Pero, esto resultó no ser así ya que los tokens costaban siete veces más que la divisa japonesa, por lo que el valor acabó cayéndose hasta la paridad del yen

Sin embargo no es aquí dónde reside el problema, después de esto Coinbase bloqueó la negociación de la criptomoneda lo que empeoró el daño ya que restringió la capacidad para vender el activo.

Casos relacionados

El caso de Coinbase comparte similitudes con la decisión que tomó Robinhood a principios de 2021. Este broker alternativo canceló de su plataforma los títulos de Gamestop.

Como consecuencia de esto la compañía de Robinhood ha sido acusada de “manipular el libre mercado”. Mientras algunos inversores culpan a la empresa por haberles quitado la oportunidad de ganar millones de dólares, otros se quejan por haberse quedado atrapados viendo como su inversión desaparecía.

A finales del mismo año, Robinhood consiguió una victoria importante en la Corte de Miami, al contemplar que no existían pruebas suficientes que demostraran una manipulación por parte de la compañía para influir en Bolsa.

Ambos brókeres alternativos cuentan con una cotización muy baja. Sus títulos no alcanzan los diez dólares, frente a los casi sesenta que costaban en agosto de 2021. Desde entonces su capitalización ha descendido más de un 80% hasta poco más de 8.000 millones de dólares.

SPAC

En cambio, hay brókeres alternativos como eToro que tienen inconvenientes para posicionarse en Bolsa. Este hizo público hace casi un año que su integración con Fintech Acquisition Corp, un vehículo con objetivo especial de adquisición (SPAC, en sus siglas en inglés) le permitiría dar el salto al Nasdaq.

Trece meses después esta integración sigue sin concluirse. Sin embargo, el plazo para terminar de completarse sigue vigente hasta final de junio de 2022, pero los analistas dudan que esto acabe ocurriendo.

Según los analistas, la volatilidad del sector de las criptomonedas es la gran duda que más peso contienen estas plataformas a la hora de establecerse en Bolsa. Además, señalan que los riesgos laborales son el gran hándicap de estas plataformas. Ninguno de los negocios de este tipo son totalmente iguales, ni dependen de los criptoactivos de la misma forma. Mientras que Coinbase permite trabajar en un mercado de intercambio y realizar transacciones con criptomonedas; Robinhood se encarga de la negociación gratuita de los valores en Bolsa.

A pesar de no ser iguales, estas plataformas comparten el mismo problema: al ser de las únicas que cotizan en Bolsa son la parte visible ante los inversores. Algunos de sus competidores como Binance, Bittrex o Bitfinex podrían tener el mismo problema, pero al no cotizar y al estar inscritas en lugares como Malta, las islas Caimán o las Seychelles hace que pedirles responsabilidades como intermediarios sea mucho más complicado.

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